Lactuca sativa
Lactuca sativa (la lechuga) es una planta anual, propia de las regiones semi-templadas, que se cultiva para alimentación. Debido a las muchas variedades que existen y a su cultivo cada vez mayor en invernaderos, se puede consumir durante todo el año. Normalmente se toma cruda, como ingrediente de ensaladas y otros platos pero ciertas variedades, de origen sobre todo chino, poseen una textura más robusta y por ello se emplean cocidas.
El nombre genérico "Lactuca" procede del latín lac (leche). Tal etimología refiere al líquido lechoso (de apariencia "láctea") que es la savia que exudan los tallos de esta planta al ser cortados. Sativa se refiere a su carácter de especie cultivada.
Entre las variedades de lechuga se destacan:
Beluga
de cogollos apretados y densos, semejantes a la col; carece casi por completo de sabor, pero goza de amplio uso por su crujiente textura y la facilidad para cortarla finamente. Es la variedad más habitual en las regiones donde no se da naturalmente la lechuga, puesto que puede cultivarse en tanques hidropónicos;
Romana
de cogollo largo, con hojas aproximadamente lanceoladas, menos gruesas que las iceberg pero gruesas y crujientes. Se la conoce en España como oreja de mulo;
Francesa
de cogollo redondo, hojas finas y textura mantecosa; tiene un sabor delicado pero intenso. Se la conoce también como Boston;
Batavia
similar a la francesa, de cogollo suelto, hojas rizadas y textura mantecosa;
La llamada lechuga hoja de roble, de hojas rizadas y cogollo suelto, distintiva por el color morado de sus hojas, no es una variedad de L. sativa sino una especie aparte, Chicorium intybus.
La lechuga tiene muy poco valor nutritivo, con un alto contenido de agua (90-95%), es rica en antioxidantes, como la vitamina A, C, E, B1, B2, B3 y K minerales: fósforo, hierro, calcio, potasio y aminoácidos. Las hojas exteriores más verdes son las que tienen mayor contenido en vitamina C y hierro.
Las lechugas han sido y son utilizadas en infusión como un ansiolítico moderado que facilita el dormir. Sin embargo en la remota Antigüedad -especialmente en Egipto- se rendía culto a las deidades consideradas patrocinadoras de la libido ofrendándoles plantas de lechuga, lo cual parecía paradójico, hasta que en el 2006 se descubrió que un dosaje moderado de los alcaloides presentes en la lechuga tiene efectos ligeramente afrodisíacos, mientras que un dosaje elevado actúa a la inversa, como un ansiolítico.
En aquellos países en que la higiene de las aguas de regadío es deficiente, o incluso se riega los cultivos con aguas servidas, la lechuga representa una importante fuente de infección de enfermedades gastrointestinales como la fiebre tifoidea, el cólera,y salmonelosis, por lo que es muy recomendable consumirlas bien lavadas con agua potable y desinfectadas con una solución microbicida.


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